Publicidad:
Terra
La Coctelera

Mayo 12 1979. (Extracto del texto "El informe Tókarev" de Salvatore Puledda)

Despierta, Yuri dijo claramente Irina, mientras su cálido cuerpo se extendió sobre él. Movió la cabeza del hombre delicadamente: primero hacia un lado, luego hacia otro. Entonces, cuando los ojos de Yuri se abrieron , Irina le sonrió. Lo besó largamente y abandonó la cama.
«...Pero no será posible hasta que el amor de una india le caliente su enorme corazón de hielo», recordó el profesor. Había soñado con un viejo en un remoto lugar a 33° latitud Sur, 70° longitud Oeste desde el meridiano de Greenwich. Había soñado con seres que no existían: Vergara, Tensing, Igor. Se incorporó y vio la luz primaveral de Moscú entrar por la ventana del cuarto.
Irina preguntó , ¿que día es hoy?
Doce de mayo, sábado respondió ella, desde la planta baja.
Llamaron a la puerta. Luego se escucharon unas risas y un hombre charló animadamente con Irina. Después ella gritó:
Yuri, te espera Grigori. Baja, les he dejado el desayuno. Vuelvo en una hora.

Cuando los dos hombres se encontraron en la salita, Grigori tomaba té con manifiesta satisfacción. El profesor lo saludó con una silenciosa inclinación y fue a sentarse a su lado.
Y bien, saldrás de aquí e irás a esta dirección dijo el anciano mientras extendía una tarjeta escrita . En dos horas te encontraré allí. Dos horas justas, Yuri. No puede haber impuntualidades. Se trata de una reunión en dependencias del Ministerio de Defensa.
El profesor sintió corno si un puñetazo le hubiese dado en el rostro. ¿Qué esta pasando? preguntó vacilantemente.
Eh, muchacho... ¿A qué viene esa cara de susto? observó Grigori mientras reía . Hemos formado un comité y necesitamos tu activa participación.
Se trata del artículo que escribí en la revista, ¿no es así, Grigori?
En parte, solo en parte replicó el anciano, clavando sus ojos en los del profesor.
Habían quedado en silencio. Yuri dejo su asiento. Caminó unos pasos y se detuvo frente a la ventana mirando la acera. Luego inquirió:
Grigori, ¿cómo es que no encontraron nada en la expedición al monte Ararat?
Oh, muchacho, yo encontré posado en su cumbre a un cohete de otra época... Era el antiguo vehículo recordado como «Arca de Noé». Un profesor de religiones comparadas debería saber que allí quedo. Descendió luego del Diluvio Universal. Gracias a la cordura de un hombre a quien le revelaron el futuro, todo pudo comenzar de nuevo.
¿Y cómo es que nadie más lo vio? dijo Yuri sin apartar la vista de la ventana.
El arca es mental afirmo el anciano.
Y mientras la frase iba resonando como un eco en sus oídos, Yuri fue descubriendo quien era realmente Grigori. Entonces volvió cerca de aquel, que seguía con su té placidamente.
Maestro dijo el profesor , el lanzamiento será en la década de los ochenta, ¿no es así?
Así es, muchacho. Pero nadie podrá ayudarnos a menos que logremos cambiar algunas cosas en la mente de los hombres.
Maestro, en mi sueño terminaba huyendo y por eso caía a un precipicio. No tenía tiempo de pasar un informe a otros y ellos no podían hacer nada.
Ya ves dijo Grigori . Si hubieras curado tu tendencia paranoide, eso no tendría por que haber ocurrido. Tu naciste en plena guerra. Eras muy niño cuando las balas silbaban alrededor. Pero si ya has cambiado eso en tí y si conoces el futuro, podrás provocar una modificación en el esquema general de los acontecimientos.
El anciano se había puesto en pie y ahora, frente a Yuri, declaró: Estamos atrayendo hacia un punto a unas pocas personas. Luego las colocaremos dentro de nuestra arca, proyectándolas al futuro. Entonces verán la explosión antes de tiempo. Al regresar, comprenderán que pueden cambiar ciertas tendencias y comenzarán a trabajar juntas...
Yuri escuchaba al guardián de la montaña, mientras le parecía reconocer cada una de sus palabras.
...¿Sabes, muchacho? concluyó el anciano ya otras veces en la Historia, hemos provocado un pequeño desvió. Pequeño, pero suficiente para evitar la catástrofe.

Balktazar.

…no, no, no, no, es la historia de Baltasar, este hueón es un joven que sale de su casa a fumarse un pito junto a unos bloques, de esos que da el gobierno y son como las hueas, y ve como justamente desde una ventana de estos bloques, sale volando un gato que cae a unos pocos metros cerca de él. Pasmado observa como el gato volador se revienta en el suelo. Baltasar con la cola entre los dedos se indigna, sus ojos se desorbitan, entonces se acerca a los restos del gato y grita en dirección a la ventana desde donde se originó el vuelo de éste (que muy bien pudo haber sido gata):
-¡¡ ¿Qué cresta pasa?!!
Y en la ventana asoma una señora o, señorita ya de avanzada edad, que con el rostro reflejaba una sonrisa o, más bien una no-sonrisa un poco difusa con aires Giocondianos, y que por lo tanto resulta muy difícil de describir, en tanto no se puede asegurar que gesto es y menos lo que significa. Entonces Baltasar lo supo todo: el gato o gata no voló por voluntad propia, fue la mujer con rostro indescriptible la que lanzó al gato o gata. Ahora la impresión, el impacto del joven Baltasar fue doblegado, había un efecto, encontró la causa y ante tal descubrimiento sintió el impulso de un nuevo grito, ahora más fuerte:
-¡¡ ¿Qué te pasa vieja rechuchesumare culiá?!! ¡¡ ¿Qué tenis con el pobre animal, perra desgenerá?!! …
A lo que la vieja respondió:
-¡¡Que te metis voz pendejo volao, si no tenis idea lo que es vivir con ese mamarracho!!
Entre tanto el resto de la población logró identificar lo sucedido y comenzó a transformarse en el público de todo el acto. Algunos se cagaban de la risa, otros lograban identificarse con algunas de las partes en conflicto, en cambio otros hacían oídos sordos a todo lo que estaba pasando. Este último grupo era el más numeroso, además de aparecer como un grupo que escondía muy bien la raíz de todo esto, es decir, comprendían la situación hasta tal punto que incluso sabían como proceder…

Oído sordo: frase que implica el acto de escuchar, de poner atención de forma disimulada, como si en verdad no se escuchara.

NO MAS LAGUNAS VIRTUALES

Ha sido lamentable. olvide este blog casi por completo. Voy a comenzar de nuevo...pero mañana.

sin título

Cuando camino sólo por caminar.

Mientras caminaba por el senderito Molina, la estatua Juana de Arco, que precisamente mira hacia el arco, me dijo que el futuro era el de un pájaro de colores furiosos. Yo, sin entender, seguí el senderito y me encontré con un anciano que vendía alfajor, como no tenía mi morral hice como si no lo viera y seguí el senderito como de costumbre lo hago cuando me siento inquieto y de no moverme me pongo amargo e insano.
El paseo continuó muy bien, pero a medida que avanzaba (o retrocedía) el senderito se fue de curva en curva, y yo sin darme cuenta (en un comienzo) iba pasando por los mismos lugares, encontrándome con las mismas caras. Me fui cansando, y ya cuando estaba mareado me sentí un tanto ridículo, avergonzado. Y entonces comencé a creer en las soledades, así como también me creí víctima (pasivo), cuando en realidad soy mayormente victimario (activo). En esos momentos decidí salir del círculo y llegar a este lugar para presionar teclas y botones, cosa que de tanto apretar me ponga ciego y torpe, pero nunca víctima, siempre victimario.